miércoles, 17 de mayo de 2017

MES DE MAYO, DÍA DÉCIMO SÉPTIMO

MARÍA, MADRE DOLOROSA

“Nuestra Señora escuchaba las palabras de su Hijo, uniéndose a su dolor: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Qué podía hacer Ella? Fundirse con el amor redentor de su Hijo, ofrecer al Padre el dolor inmenso—como una espada afilada—que traspasaba su Corazón puro”.

Ofrezcamos hoy a nuestra madre, la Virgen María:

Soportar en silencio cualquier dificultad, dolor o pena, uniéndonos al dolor de nuestra madre. Podemos decir la siguiente oración:

“Quiero estar a tu lado, Virgen dolorosísima, fortaleciendo mi espíritu con tus lágrimas, consumando mi sacrificio con tu martirio, sosteniendo mi corazón con tu soledad, amando a mi Dios y tu Dios con la inmolación de mi ser. Amén”.

Imagen: Archivo Blogs Parroquial

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