lunes, 12 de junio de 2017

DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO, DÍA OCTAVO

ORACIÓN INICIAL

Por la señal de la Santa Cruz...

Con mucha pena de ser como soy y con muchas ganas de ser como Tú quieres que sea, vengo a pedirte, Corazón de mi Jesús Sacramentado, la venida del Espíritu Santo a mi pobre alma; poniendo por intercesores a nuestra Madre Inmaculada, al Santo Ángel de mi Guarda, a San José y mis Santos patronos. Amén.

DÍA OCTAVO

Aspiración: Colaborar a la acción misteriosa del Espíritu Santo en cada Comunión 
que recibimos y aspirar a ser cada día más hostia, o sea, más parecidos a Jesús Sacrificado.

Palabras de Jesús: Y comiendo con ellos, les mandó (Jesús) que no partiesen de Jerusalén, sino que esperasen el cumplimiento de la promesa del Padre, la cual, dijo, oísteis de mi boca; y es que Juan bautizó con el agua, mas vosotros habéis de ser bautizados o bañados con el Espíritu Santo dentro de pocos días (Hechos 1,4).

Oración y jaculatorias: Quemad, Señor, con el fuego del Espíritu Santo nuestras entrañas y nuestro corazón para que os sirvamos con cuerpo casto y os agrademos con corazón limpio. Por nuestro Señor Jesucristo, que con Vos, vive y reina en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
Doblega lo que es rígido, calienta lo que es frío, endereza lo que está torcido.
Te pedimos, Señor, que infundas en nuestras almas el Espíritu Santo que nos creó con su sabiduría y con su providencia nos gobierna.

Reflexión: Esa elaboración y conversión gradual y constante de nuestro ser en hostia, por acción de las Hostias de nuestras Comuniones, ésa es la verdadera vida interior o espiritual; porque es el Espíritu Santo el gran Agente de esa misteriosa digestión y asimilación de la Hostia, el que con el jugo de la caridad divina, que cada Comunión infiltra en nuestro ser y con el ejercicio de nuestra libre cooperación y adaptación va elaborando el hombre-hostia, de modo semejante, aunque desde luego no igual, a como elaboró en el seno purísimo de la Virgen Inmaculada el cuerpo perfectísimo de su Hijo Jesús.

Petición: Espíritu Santificador, ¡quién conociera esas tus inefables elaboraciones para agradecerlas, secundarlas y desagraviarte de tantas faltas de correspondencia!

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

Imagen: Archivo Blogs Parroquial


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