martes, 31 de octubre de 2017

HORARIO DE MISA PARA LA SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS Y CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS

Parroquia de San Francisco Solano

Celebración de la Santa Misa

Solemnidad de todos los Santos (1 de noviembre)

A las 10:00 de la mañana, Parroquia
A las 11:00 de la mañana (Convento de Santa Ana)
Por la tarde a las 20:00 horas, Parroquia

Conmemoración de los Fieles Difuntos (2 de noviembre)

La Santa Madre Iglesia, después de su solicitud para celebrar con las debidas alabanzas la dicha de todos sus hijos bienaventurados en el cielo, se interesa ante el Señor a favor de las almas de cuantos nos precedieron con el signo de la fe y duermen en la esperanza de la resurrección, y por todos los difuntos desde el principio del mundo, cuya fe sólo Dios conoce., para que, purificados de toda mancha de pecado y asociados a los ciudadanos celestes, puedan gozar de la visión de la felicidad eterna.

Celebración de Santa Misa

A las 8:30 de la mañana (Convento de Santa Ana).
A las 10: 00 de la mañana, Parroquia.
Por la tarde a las 19:00 horas y 20:00 horas, Parroquia.

“A los fieles que visiten devotamente el cementerio u oren sólo mentalmente por los difuntos se les concede la indulgencia,  aplicable solamente a las almas del purgatorio, de 1 al 8 de noviembre plenaria cada día,  parcial en los demás días del año”.


SANTA MISA EN EL CEMENTERIO MUNICIPAL  SAN FRANCISCO SOLANO DE MONTILLA, a las 10:00 de la mañana

martes, 17 de octubre de 2017

TERMINA LA NOVENA DEDICADA A NUESTRA MADRE Y SEÑORA DE LA AURORA

Hace diez días, Montilla se vestía de fiesta para ver en la calle a su Madre Amada de la Aurora, y hoy concluimos esta novena que durante estos nueve días hemos venido publicando en este blogs. Muchas han sido las personas que la han realizado a través de esta página y por medio de otras aplicaciones móviles. Agradecemos a todas esas personas que han realizado este piadoso ejercicio y lo lo terminamos con la Salve popular a Nuestra Señora. 

María Santísima de la Aurora, Patrona de Montilla
Imagen: Antonio Arrebola
SALVE POPULAR A LA VIRGEN DE LA AURORA

Dios te salve, Virgen Pura
Reina del cielo y la Tierra,
Madre de misericordia
de gracia y pureza inmensa.
Vida y dulzura en quien vive
toda la esperanza nuestra;
Dios te salve, a Ti llamamos
desterrados hijos de Eva.

Ti Reina, suspiramos,
gimiendo y llorando penas
en este triste valle
de lágrimas y miserias.

Ea, pues, dulce señora,
Madre y abogada nuestra,
esos tus hermosos ojos,
a nosotros siempre vuelvas.

A Jesús fruto bendito
de tu vientre, hermosa perla,
después de este destierro
en el cielo, nos le muestra.

¡Oh María Clementísima!
¡Oh piadosísima Reina!
De la Aurora sacra madre,
por este pueblo a Dios ruega
para que seamos dignos
de alcanzar la gloria eterna.

LAUS DEO
BEATISIMAEQUE VIRGINI MARIAE

ÚLTIMO DÍA DE LA NOVENA A NUESTRA PATRONA

Por la señal de la Santa Cruz
de nuestros enemigos
líbranos, Señor, Dios nuestro
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador y redentor mío por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; propongo firmemente con vuestra divina gracia enmendarme y confesarme, y cumplir la penitencia que fuera impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Espero en vuestra infinita misericordia, que me habéis de perdonar y salvar, por los méritos de vuestra Pasión santísima. Amén.

ORACIÓN INCIAL PARA EL DÍA NOVEVO

Gloriosísima María, tú has dicho que serán felices los que siguen tus caminos, y a los que, vigilantes llamen a las puertas de la clemencia, has prometido que tendrán contigo la vida, y alcanzarán del Señor la salvación. Yo, despreciando las alegrías y vanidades del mundo por tu bondad, Aurora bella, te amo con todo mi corazón y te pido la gracia de imitar tus virtudes y de perseverar en ellas hasta el fin. Yo deseo ardientemente la gloria del cielo, para ver allí a mi Dios, amarle, gozarle y alabarle de continuo y por siempre. También para verte a ti, Reina felicísima, sentada en el trono de tu gloria junto a tu altísimo hijo Jesús, llena de grandeza y hermosura, vestida de sol, coronada de estrellas, con un poder tan universal que a tu nombre, como al de Jesús, se dobla toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno. La corte celestial transportada de júbilo admira la omnipotencia de Dios, que ha hecho contigo cosas grandes. Te aclaman los ángeles, porque por ti se aumenta su ejército con las almas bienaventuradas: te bendicen los santos, porque por ti consiguieron la santidad y ahora gozan de tu deliciosa vista: te glorifica la Santísima Trinidad constituyéndose Reina de los cielos y tierra. Yo, pues, te doy mil parabienes y me alegro de tu sublime gloria, suplicándote me alcances verte y cantarte eternas alabanzas en compañía de los ángeles y santos y en la posesión y gozo de Dios. Amén.

PETICIÓN

Ahora se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre, y después se levanta el corazón haciendo la petición.

Nuestra Madre y Señora de la Aurora, Patrona de Montilla.
Imagen: Montilla Imágenes de Culto
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Santísima Virgen María de la Aurora, medicina universal del mundo, remedio de todos los males causados por Eva, salud de los cuerpos y de las almas. Dios te salve, Dios te bendiga extendiendo la gloria de tu nombre por todos los pueblos de la tierra, para que de todas las generaciones seas conocida, amada servida y aclamada; más bendita que todas las mujeres, más esclarecida y perfecta que todas las obras del Altísimo. Dios te salve, reina de los ángeles y de los hombres; emperatriz de los cielos y tierra, madre de Dios y madre de los pecadores. Dios te salve, vida de nuestras almas libertadas de la eterna muerte con la sangre que de tus entrañas tomó Jesús, nuestro corazón, al que dilatas y consuelas con la gracia y paz que le alcanzas del Espíritu Santo. Esperanza de los patriarcas, que de ti habían de recibir su deseado Redentor y esperanza nuestra, pues por tu medio confiamos conseguir los frutos de la copiosa redención. Oye benigna nuestros ruegos. A ti aclamamos los hijos de Eva, desgraciados por su culpa, desterrados del paraíso y sujetos a la enfermedad y la muerte. A ti suplicamos, Madre de la gracia, de la salud y de la vida, remediadora de todos nuestros males, por los que de continuo estamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora y abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos: compadécete de tantas miserias como nos aflijen en esta vida: dispénsanos abundantes auxilios divinos con los que, libres de todas ellas, caminemos rectamente por las sendas de los santos mandamientos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, de modo que lo veamos, no enojado como merecen nuestras culpas, sino afable y amoroso como puede conseguirlo tu intercesión.
¡Oh clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! ¡Oh María poderosísima de la Aurora! Tu nombre nos recuerda tus eminentes prendas, y nos inflama de tu amor, junto con el amor a Dios, que te ha colmado de las más insignes prerrogativas para gloria suya y bien nuestro.
Intercede por nosotros, Aurora Bella, y serás oída, porque eres digna y santa Madre de Dios. Alcánzanos su bendición y sus gracias, con las que juntemos méritos que nos hagan dignos de conseguir en el cielo las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

lunes, 16 de octubre de 2017

DÍA OCTAVO DE LA NOVENA A NUESTRA PATRONA.

Por la señal de la Santa Cruz
de nuestros enemigos
líbranos, Señor, Dios nuestro
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador y redentor mío por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; propongo firmemente con vuestra divina gracia enmendarme y confesarme, y cumplir la penitencia que fuera impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Espero en vuestra infinita misericordia, que me habéis de perdonar y salvar, por los méritos de vuestra Pasión santísima. Amén.

ORACIÓN INCIAL PARA EL DÍA OCTAVO

Amantísima Virgen María, que con tus incomparables gracias y padecimientos has juntado tesoros de satisfacciones que todas las almas hijas de Dios, y has merecido tener a tu disposición los tesoros de Jesús, tu hijo; apiádate de tus hijos, que a ti claman llorando en el Purgatorio y yo juntamente con ellos, confiado en que con sus buenos oficios has de ser la fuente del Paraíso que refresca sus ardores, la paloma de Noé que les presentará el ramo de oliva de paz y de consuelo, el arco celeste  que les manifestará estar ya Dios aplacado, la escala de Jacob por la que subirán con los ángeles al cielo. Así lo espero, divina Aurora, para ellos y para mí, cuando me vea en el Purgatorio, y te ruego que así lo cumplas para mayor gloria de Dios. Amén.

PETICIÓN

Ahora se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre, y después se levanta el corazón haciendo la petición.

Nuestra Señora de la Aurora
Imagen: JOSÉ ANTONIO TRAPERO
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Santísima Virgen María de la Aurora, medicina universal del mundo, remedio de todos los males causados por Eva, salud de los cuerpos y de las almas. Dios te salve, Dios te bendiga extendiendo la gloria de tu nombre por todos los pueblos de la tierra, para que de todas las generaciones seas conocida, amada servida y aclamada; más bendita que todas las mujeres, más esclarecida y perfecta que todas las obras del Altísimo. Dios te salve, reina de los ángeles y de los hombres; emperatriz de los cielos y tierra, madre de Dios y madre de los pecadores. Dios te salve, vida de nuestras almas libertadas de la eterna muerte con la sangre que de tus entrañas tomó Jesús, nuestro corazón, al que dilatas y consuelas con la gracia y paz que le alcanzas del Espíritu Santo. Esperanza de los patriarcas, que de ti habían de recibir su deseado Redentor y esperanza nuestra, pues por tu medio confiamos conseguir los frutos de la copiosa redención. Oye benigna nuestros ruegos. A ti aclamamos los hijos de Eva, desgraciados por su culpa, desterrados del paraíso y sujetos a la enfermedad y la muerte. A ti suplicamos, Madre de la gracia, de la salud y de la vida, remediadora de todos nuestros males, por los que de continuo estamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora y abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos: compadécete de tantas miserias como nos aflijen en esta vida: dispénsanos abundantes auxilios divinos con los que, libres de todas ellas, caminemos rectamente por las sendas de los santos mandamientos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, de modo que lo veamos, no enojado como merecen nuestras culpas, sino afable y amoroso como puede conseguirlo tu intercesión.
¡Oh clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! ¡Oh María poderosísima de la Aurora! Tu nombre nos recuerda tus eminentes prendas, y nos inflama de tu amor, junto con el amor a Dios, que te ha colmado de las más insignes prerrogativas para gloria suya y bien nuestro.
Intercede por nosotros, Aurora Bella, y serás oída, porque eres digna y santa Madre de Dios. Alcánzanos su bendición y sus gracias, con las que juntemos méritos que nos hagan dignos de conseguir en el cielo las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

domingo, 15 de octubre de 2017

DÍA SÉPTIMO DE LA NOVENA A NUESTRA PATRONA.

Por la señal de la  Santa Cruz
de nuestros enemigos
líbranos, Señor, Dios nuestro
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador y redentor mío por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; propongo firmemente con vuestra divina gracia enmendarme y confesarme, y cumplir la penitencia que fuera impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Espero en vuestra infinita misericordia, que me habéis de perdonar y salvar, por los méritos de vuestra Pasión santísima. Amén.

ORACIÓN INCIAL PARA EL DÍA SÉPTIMO

Piadosísima María, alcánzame una fe viva y un santo temor de las penas del infierno, para que con una vida cristiana me preserve de ellas. Acuérdate del amor con que mediaste por los pecadores en el calvario, crucificada en el alma cuando Jesús lo estaba en el cuerpo. No se pierda en mí un sacrificio de tanto valor. Mi alma tiernamente agradecida a tu caridad y a la de Jesús, se siente arrepentida de sus maldades y resuelta firmemente a servir y amar a Jesús y a ti, madre suya y madre mía. Sí, yo te amo, apreciable Aurora, porque eres más amada de dios que todas sus criaturas, más hermosa que todas las hijas de Adán, y más pura que todos los ángeles: y confiado en tu palabra con que has prometido amar y favorecer a los que aman y alaban, te pido y espero me libres del infierno y me alcances la vida eterna. Amén.

PETICIÓN

Ahora se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre, y después se levanta el corazón haciendo la petición.
Detalle de la mano derecha de Nuestra Señora de la Aurora.
Imagen: JOSÉ ANTONIO TRAPERO
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Santísima Virgen María de la Aurora, medicina universal del mundo, remedio de todos los males causados por Eva, salud de los cuerpos y de las almas. Dios te salve, Dios te bendiga extendiendo la gloria de tu nombre por todos los pueblos de la tierra, para que de todas las generaciones seas conocida, amada servida y aclamada; más bendita que todas las mujeres, más esclarecida y perfecta que todas las obras del Altísimo. Dios te salve, reina de los ángeles y de los hombres; emperatriz de los cielos y tierra, madre de Dios y madre de los pecadores. Dios te salve, vida de nuestras almas libertadas de la eterna muerte con la sangre que de tus entrañas tomó Jesús, nuestro corazón, al que dilatas y consuelas con la gracia y paz que le alcanzas del Espíritu Santo. Esperanza de los patriarcas, que de ti habían de recibir su deseado Redentor y esperanza nuestra, pues por tu medio confiamos conseguir los frutos de la copiosa redención. Oye benigna nuestros ruegos. A ti aclamamos los hijos de Eva, desgraciados por su culpa, desterrados del paraíso y sujetos a la enfermedad y la muerte. A ti suplicamos, Madre de la gracia, de la salud y de la vida, remediadora de todos nuestros males, por los que de continuo estamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora y abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos: compadécete de tantas miserias como nos aflijen en esta vida: dispénsanos abundantes auxilios divinos con los que, libres de todas ellas, caminemos rectamente por las sendas de los santos mandamientos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, de modo que lo veamos, no enojado como merecen nuestras culpas, sino afable y amoroso como puede conseguirlo tu intercesión.
¡Oh clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! ¡Oh María poderosísima de la Aurora! Tu nombre nos recuerda tus eminentes prendas, y nos inflama de tu amor, junto con el amor a Dios, que te ha colmado de las más insignes prerrogativas para gloria suya y bien nuestro.
Intercede por nosotros, Aurora Bella, y serás oída, porque eres digna y santa Madre de Dios. Alcánzanos su bendición y sus gracias, con las que juntemos méritos que nos hagan dignos de conseguir en el cielo las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

sábado, 14 de octubre de 2017

CONMEMORACIÓN DE SAN FRANCISCO SOLANO

Como cada 14 de cada mes, en este mes de octubre, mes mariano en Montilla, conmemoramos al mejor de todos los montillanos, San Francisco Solano.
Mañana sábado a partir de las 19:00 horas, se expondrá el Santísimo Sacramento y tras la reserva, se celebrará la Santa Misa. finalizada esta y tras cantar la Salve a Nuestra Madre y Señora de la Aurora y proclamar el responso al Santo, se dará a besar su Sagrada Reliquia.
San Francisco Solano
Imagen: JOSÉ ANTONIO TRAPERO
Sabemos que nuestro Santo Solano, en su estancia en el Convento de San Lorenzo de Montilla, solía rondar a su amada (como cariñosamente llamaba a María Santísima) durante la noche, para ello se servía de su ravel, y con sus cantos y bailes delante de la Virgen de los Ángeles, le mostraba todo su cariño, pues hagamos nosotros como San Francisco Solano, acudir este día a honrar a María Santísima de la Aurora y venerar un mes más a nuestro Excelsos Solano. 

DÍA SEXTO DE LA NOVENA A NUESTRA PATRONA.

Por la señal de la Santa Cruz
de nuestros enemigos
líbranos, Señor, Dios nuestro
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador y redentor mío por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; propongo firmemente con vuestra divina gracia enmendarme y confesarme, y cumplir la penitencia que fuera impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Espero en vuestra infinita misericordia, que me habéis de perdonar y salvar, por los méritos de vuestra Pasión santísima. Amén.

ORACIÓN INCIAL PARA EL DÍA SEXTO

Santísima María, nadie puede salir justificando en el juicio de un dios todo santidad, todo justicia. Pero tú eres mi protectora, por cuya intercesión espero un juicio de misericordia. En tus brazos tienes a Jesús, mi juez, que no desechará tus buenos oficios en mi favor. Te oirá benigno, porque eres su Madre, y me perdonará porque soy tu hijo. Cuando al pie de la cruz llorabas sus tormentos y mis pecados, a fin de que se salvasen por la plenitud de tu gracia, los que merecían perderse según el rigor de su divina justicia. ¡Oh agraciada y compasiva Ester! tú aplacarás la indignación del divino Asuero.  ¡Oh agraciada y prudente Abigail! Tú desarmarás el enojo de Jesús, hijo de David. ¡Oh agraciada madre de la sabiduría y del buen consejo! Dispénsame, del tesoro de tus bienes celestiales, todos los  que necesito para enmendar mi vida, llorar mis pecados y atesorar virtudes, que merezcan en el juicio divino una sentencia de perdón y de vida eterna. Amén.

PETICIÓN

Ahora se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre, y después se levanta el corazón haciendo la petición.
Excelsos Patronos de Montilla
Imagen: Archivo Franciscana Hermandad de los Patronos.
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Santísima Virgen María de la Aurora, medicina universal del mundo, remedio de todos los males causados por Eva, salud de los cuerpos y de las almas. Dios te salve, Dios te bendiga extendiendo la gloria de tu nombre por todos los pueblos de la tierra, para que de todas las generaciones seas conocida, amada servida y aclamada; más bendita que todas las mujeres, más esclarecida y perfecta que todas las obras del Altísimo. Dios te salve, reina de los ángeles y de los hombres; emperatriz de los cielos y tierra, madre de Dios y madre de los pecadores. Dios te salve, vida de nuestras almas libertadas de la eterna muerte con la sangre que de tus entrañas tomó Jesús, nuestro corazón, al que dilatas y consuelas con la gracia y paz que le alcanzas del Espíritu Santo. Esperanza de los patriarcas, que de ti habían de recibir su deseado Redentor y esperanza nuestra, pues por tu medio confiamos conseguir los frutos de la copiosa redención. Oye benigna nuestros ruegos. A ti aclamamos los hijos de Eva, desgraciados por su culpa, desterrados del paraíso y sujetos a la enfermedad y la muerte. A ti suplicamos, Madre de la gracia, de la salud y de la vida, remediadora de todos nuestros males, por los que de continuo estamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora y abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos: compadécete de tantas miserias como nos aflijen en esta vida: dispénsanos abundantes auxilios divinos con los que, libres de todas ellas, caminemos rectamente por las sendas de los santos mandamientos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, de modo que lo veamos, no enojado como merecen nuestras culpas, sino afable y amoroso como puede conseguirlo tu intercesión.
¡Oh clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! ¡Oh María poderosísima de la Aurora! Tu nombre nos recuerda tus eminentes prendas, y nos inflama de tu amor, junto con el amor a Dios, que te ha colmado de las más insignes prerrogativas para gloria suya y bien nuestro.
Intercede por nosotros, Aurora Bella, y serás oída, porque eres digna y santa Madre de Dios. Alcánzanos su bendición y sus gracias, con las que juntemos méritos que nos hagan dignos de conseguir en el cielo las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

viernes, 13 de octubre de 2017

NUEVO HORARIO DE APERTURA DE LA CAPILLA DEL SAGRADO DESCENDIMIENTO

Desde la Hermandad del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo, nos informan del nuevo horario de apertura de la Capilla durante estos próximos meses. Asimismo se modifica el horario del rezo del Santo Rosario.

DÍA QUINTO DE LA NOVENA A NUESTRA PATRONA

Por la señal de la Santa Cruz
de nuestros enemigos
líbranos, Señor, Dios nuestro
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador y redentor mío por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; propongo firmemente con vuestra divina gracia enmendarme y confesarme, y cumplir la penitencia que fuera impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Espero en vuestra infinita misericordia, que me habéis de perdonar y salvar, por los méritos de vuestra Pasión santísima. Amén.

ORACIÓN INCIAL PARA EL DÍA QUINTO

Clementísima María, remedio de los necesitados, auxilio de los cristianos, favorece ahora y en la hora de mi muerte. Ahora, para que todos mis días sean empleados en amar y servir a Dios, que para esto me crió y conserva la vida. En la hora de mi muerte, a fin de que siendo preciosa en los ojos del Señor, me abra las puertas del cielo. Desde ahora para entonces te invoco y suplico, Señora, me asistas con tus ángeles, me defiendas de las tentaciones, me consueles en mis agonías, me proporciones la recepción de los santos Sacramentos, me recuerdes tu santísimo nombre de María, para que invocándolo junto con el dulcísimo nombre de Jesús, te agrades de mi alma, y la presentes al mismo Señor Jesús, rogándole me conceda su amistad y gloria. Amén.

PETICIÓN

Ahora se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre, y después se levanta el corazón haciendo la petición.
Nuestra Madre y Señora de la Aurora.
Imagen: JOSÉ ANTONIO TRAPERO
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Santísima Virgen María de la Aurora, medicina universal del mundo, remedio de todos los males causados por Eva, salud de los cuerpos y de las almas. Dios te salve, Dios te bendiga extendiendo la gloria de tu nombre por todos los pueblos de la tierra, para que de todas las generaciones seas conocida, amada servida y aclamada; más bendita que todas las mujeres, más esclarecida y perfecta que todas las obras del Altísimo. Dios te salve, reina de los ángeles y de los hombres; emperatriz de los cielos y tierra, madre de Dios y madre de los pecadores. Dios te salve, vida de nuestras almas libertadas de la eterna muerte con la sangre que de tus entrañas tomó Jesús, nuestro corazón, al que dilatas y consuelas con la gracia y paz que le alcanzas del Espíritu Santo. Esperanza de los patriarcas, que de ti habían de recibir su deseado Redentor y esperanza nuestra, pues por tu medio confiamos conseguir los frutos de la copiosa redención. Oye benigna nuestros ruegos. A ti aclamamos los hijos de Eva, desgraciados por su culpa, desterrados del paraíso y sujetos a la enfermedad y la muerte. A ti suplicamos, Madre de la gracia, de la salud y de la vida, remediadora de todos nuestros males, por los que de continuo estamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora y abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos: compadécete de tantas miserias como nos aflijen en esta vida: dispénsanos abundantes auxilios divinos con los que, libres de todas ellas, caminemos rectamente por las sendas de los santos mandamientos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, de modo que lo veamos, no enojado como merecen nuestras culpas, sino afable y amoroso como puede conseguirlo tu intercesión.
¡Oh clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! ¡Oh María poderosísima de la Aurora! Tu nombre nos recuerda tus eminentes prendas, y nos inflama de tu amor, junto con el amor a Dios, que te ha colmado de las más insignes prerrogativas para gloria suya y bien nuestro.
Intercede por nosotros, Aurora Bella, y serás oída, porque eres digna y santa Madre de Dios. Alcánzanos su bendición y sus gracias, con las que juntemos méritos que nos hagan dignos de conseguir en el cielo las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

jueves, 12 de octubre de 2017

FESTEJANDO A NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

Hoy día 12 de octubre, celebramos la Fiesta de Nuestra Señora del Pilar, Patrona de la Hispanidad y del Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil.
A las 12:30 de la mañana se celebrará en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, la Santa Misa convocada por la Comandancia de Montilla. La Eucaristía será presidida por D. Javier Algar Ruiz y concelebrada por todos los sacerdotes de Montilla. En ella cantará el Coro de la Hermandad de la Juventud.
Será una buena oportunidad para demostrar nuestro cariño hacia la Virgen Santísima y nuestro respeto hacia todos los miembros del Cuerpo de la Guardia Civil.  
Archivo Blog Parroquial
NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

La tradición de la Virgen del Pilar, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles predicaban el Evangelio. Se dice que Santiago el Mayor había desembarcado en la Península por el puerto de Cartagena, lugar donde fundó la primera diócesis española, predicando desde entonces por diversos territorios del país. Los documentos dicen textualmente que Santiago, "llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso". 
En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave María, Gratia Plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, antes de que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.
La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como "una antigua y piadosa creencia". En 1438 se escribió un "Libro de Milagros" atribuidos a la Virgen del Pilar, que contribuyó al fomento de la devoción hasta el punto de que, el rey Fernando el Católico dijo: "creemos que ninguno de los católicos de occidente ignora que en la ciudad de Zaragoza hay un templo de admirable devoción sagrada y antiquísima, dedicado a la Santa y Purísima Virgen y Madre de Dios, Santa María del Pilar, que resplandece con innumerables y continuos milagros".
El Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya desde siglos antes, en todas las iglesias de España y entre los pueblos sujetos al rey católico, se celebraba la dicha de haber tenido a la Madre de Dios en su región cuando todavía vivía en carne mortal. 
Tres rasgos peculiares que caracterizan a Ntra. Sra. del Pilar y la distinguen de otras advocaciones marianas. El primero es que se trata de una venida extraordinaria de la Virgen durante su vida mortal. La segunda la constituye la Columna o Pilar que la misma Señora trajo para que sobre él se construyera la primera capilla que, de hecho, sería el primer templo mariano de toda la Cristiandad. Y la tercera es la vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea (Santiago de Compostela); por ello, Zaragoza y Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido los ejes fundamentales en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de España.

Archivo Blog Parroquial
La Basílica del Pilar, en Zaragoza, constituye en la actualidad uno de los santuarios marianos más importantes del mundo y recibe contínuas peregrinaciones. Ante la Virgen han orado gentes de todas las razas, desde las más humildes, hasta los reyes y gobernantes más poderosos, e incluso pontífices. El grandioso templo neoclásico se levanta sobre el lugar de la aparición, conservándose la Columna de piedra que la Virgen dejó como testimonio, un Pilar que simboliza la idea de solidez del edificio-iglesia, el conducto que une el Cielo y la Tierra, a María como puerta de la salvación.
El día 12 de octubre de 1492 fue precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón avistaban las desconocidas tierras de América, lo que ha motivado que la Virgen del Pilar haya sido proclamada como patrona de la Hispanidad, constituyendo el mejor símbolo de unión entre los pueblos del viejo y nuevo continente. Su fiesta se celebra con gran fasto en todas las naciones de habla hispana y especialmente en la ciudad de Zaragoza, donde miles de personas venidas de todo el mundo realizan una multitudinaria ofrenda floral a la Virgen.
Archivo Blog Parroquial


Fuente:ACIPRENSA

DÍA CUARTO DE LA NOVENA A NUESTRA PATRONA

Por la señal de la Santa Cruz
de nuestros enemigos
líbranos, Señor, Dios nuestro
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador y redentor mío por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; propongo firmemente con vuestra divina gracia enmendarme y confesarme, y cumplir la penitencia que fuera impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Espero en vuestra infinita misericordia, que me habéis de perdonar y salvar, por los méritos de vuestra Pasión santísima. Amén.

ORACIÓN INCIAL PARA EL DÍA CUARTO

Inmaculada Virgen María, que por la pureza de tus virtudes, mereciste concurrir con el espíritu Santo, para que el Verbo divino, descendiendo a tus entrañas, se hiciese hombre, semejante a nosotros; pídele, Señora, que cuando venga sacramentado a nuestro pecho, nos haga semejantes a sí mismo, uniendo nuestro espíritu con el suyo, para que vivamos con Jesús, por Jesús y para Jesús. Alcánzanos de su misericordia gracias abundantes para que le recibamos con un corazón limpio, recto, caritativo, dócil a sus inspiraciones, firme en los buenos propósitos, agradecido a sus beneficios, y especialmente al de su pasión representada en este sacramento; de modo que, recibiéndole bien, nos hagamos ricos con los frutos de la redención y merezcamos la vida eterna. Amén.

PETICIÓN

Ahora se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre, y después se levanta el corazón haciendo la petición.
Altar de Nuestra Señora de la Aurora
Imagen: FRANCISCO JOSÉ CARMONA NAVAS
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Santísima Virgen María de la Aurora, medicina universal del mundo, remedio de todos los males causados por Eva, salud de los cuerpos y de las almas. Dios te salve, Dios te bendiga extendiendo la gloria de tu nombre por todos los pueblos de la tierra, para que de todas las generaciones seas conocida, amada servida y aclamada; más bendita que todas las mujeres, más esclarecida y perfecta que todas las obras del Altísimo. Dios te salve, reina de los ángeles y de los hombres; emperatriz de los cielos y tierra, madre de Dios y madre de los pecadores. Dios te salve, vida de nuestras almas libertadas de la eterna muerte con la sangre que de tus entrañas tomó Jesús, nuestro corazón, al que dilatas y consuelas con la gracia y paz que le alcanzas del Espíritu Santo. Esperanza de los patriarcas, que de ti habían de recibir su deseado Redentor y esperanza nuestra, pues por tu medio confiamos conseguir los frutos de la copiosa redención. Oye benigna nuestros ruegos. A ti aclamamos los hijos de Eva, desgraciados por su culpa, desterrados del paraíso y sujetos a la enfermedad y la muerte. A ti suplicamos, Madre de la gracia, de la salud y de la vida, remediadora de todos nuestros males, por los que de continuo estamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora y abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos: compadécete de tantas miserias como nos aflijen en esta vida: dispénsanos abundantes auxilios divinos con los que, libres de todas ellas, caminemos rectamente por las sendas de los santos mandamientos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, de modo que lo veamos, no enojado como merecen nuestras culpas, sino afable y amoroso como puede conseguirlo tu intercesión.
¡Oh clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! ¡Oh María poderosísima de la Aurora! Tu nombre nos recuerda tus eminentes prendas, y nos inflama de tu amor, junto con el amor a Dios, que te ha colmado de las más insignes prerrogativas para gloria suya y bien nuestro.
Intercede por nosotros, Aurora Bella, y serás oída, porque eres digna y santa Madre de Dios. Alcánzanos su bendición y sus gracias, con las que juntemos méritos que nos hagan dignos de conseguir en el cielo las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

miércoles, 11 de octubre de 2017

DÍA TERCERO DE LA NOVENA A NUESTRA PATRONA

Por la señal de la Santa Cruz
de nuestros enemigos
líbranos, Señor, Dios nuestro
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador y redentor mío por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; propongo firmemente con vuestra divina gracia enmendarme y confesarme, y cumplir la penitencia que fuera impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Espero en vuestra infinita misericordia, que me habéis de perdonar y salvar, por los méritos de vuestra Pasión santísima. Amén.

ORACIÓN INCIAL PARA EL DÍA TERCERO

Dulcísima María, madre y abogada de pecadores: Madre del resto conocimiento, alúmbrame para que yo ve todas y cada una de mis culpas, y las confiese sin los rodeos que inspiran las pasiones. Madre del santo temor, dame luz vivísima de la fealdad de mis pecados y del horror con que Dios los mira, para que, temiendo sus castigos, busque su amistad y gracia. Madre de la santa esperanza, consuélame con la seguridad de que Dios es padre de misericordia y no desprecia el corazón arrepentido y humillado que Él confía. Alcánzame, Señora, la gracia de que mis actos de contrición salgan siempre bien hechos, para lograr el perdón de mis culpas, después de la vida eterna. Amén.

PETICIÓN

Ahora se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre, y después se levanta el corazón haciendo la petición.
Nuestra Madre y Señora de la Aurora.
Imagen: ANTONIO HERRADOR PONFERRADA
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Santísima Virgen María de la Aurora, medicina universal del mundo, remedio de todos los males causados por Eva, salud de los cuerpos y de las almas. Dios te salve, Dios te bendiga extendiendo la gloria de tu nombre por todos los pueblos de la tierra, para que de todas las generaciones seas conocida, amada servida y aclamada; más bendita que todas las mujeres, más esclarecida y perfecta que todas las obras del Altísimo. Dios te salve, reina de los ángeles y de los hombres; emperatriz de los cielos y tierra, madre de Dios y madre de los pecadores. Dios te salve, vida de nuestras almas libertadas de la eterna muerte con la sangre que de tus entrañas tomó Jesús, nuestro corazón, al que dilatas y consuelas con la gracia y paz que le alcanzas del Espíritu Santo. Esperanza de los patriarcas, que de ti habían de recibir su deseado Redentor y esperanza nuestra, pues por tu medio confiamos conseguir los frutos de la copiosa redención. Oye benigna nuestros ruegos. A ti aclamamos los hijos de Eva, desgraciados por su culpa, desterrados del paraíso y sujetos a la enfermedad y la muerte. A ti suplicamos, Madre de la gracia, de la salud y de la vida, remediadora de todos nuestros males, por los que de continuo estamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora y abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos: compadécete de tantas miserias como nos aflijen en esta vida: dispénsanos abundantes auxilios divinos con los que, libres de todas ellas, caminemos rectamente por las sendas de los santos mandamientos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, de modo que lo veamos, no enojado como merecen nuestras culpas, sino afable y amoroso como puede conseguirlo tu intercesión.
¡Oh clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! ¡Oh María poderosísima de la Aurora! Tu nombre nos recuerda tus eminentes prendas, y nos inflama de tu amor, junto con el amor a Dios, que te ha colmado de las más insignes prerrogativas para gloria suya y bien nuestro.
Intercede por nosotros, Aurora Bella, y serás oída, porque eres digna y santa Madre de Dios. Alcánzanos su bendición y sus gracias, con las que juntemos méritos que nos hagan dignos de conseguir en el cielo las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

martes, 10 de octubre de 2017

NUEVO HORARIO DE MISA

Desde esta pasado domingo entró en vigor el nuevo horario de misas para estos próximos meses.
Destacar que las misas en la Parroquia permanecen a la misma hora, exceptuando los martes que se suprimen y las misas de niños pasan de las 11:30 horas a las 12:00 horas de los domingos.
En cuanto al Convento de Santa Ana también continúan los mismos horarios menos los miércoles que la misa pasa a ser a las 18:00 horas.
En la Capilla del Sagrado Descendimiento sigue los terceros viernes de cada mes a las 21:00 horas, y el resto de viernes, se hará el rezo del Santo Rosario a partir de las 20:30 horas.
Y en cambio más llamativo es en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima del Llano del Espinar, que pasará a los lunes a partir de las 18:00 horas.

DÍA SEGUNDO DE LA NOVENA A NUESTRA PATRONA

Por la señal de la Santa Cruz
de nuestros enemigos
líbranos, Señor, Dios nuestro
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador y redentor mío por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; propongo firmemente con vuestra divina gracia enmendarme y confesarme, y cumplir la penitencia que fuera impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Espero en vuestra infinita misericordia, que me habéis de perdonar y salvar, por los méritos de vuestra Pasión santísima. Amén.

ORACIÓN INCIAL PARA EL DÍA SEGUNDO

Amabilísima María de la Aurora, remedio destinado por Dios contra las tinieblas y sombras de muerte; madre de la luz, de la gracia y de la verdad; por tu medio vino a nosotros el Verbo Divino, el cual ha querido que también por tu medio nos acerquemos a Él mismo, quien con su gracia nos acercará a su Padre y a su Reino. A ti, pues, acudimos para que nos encamines a este fin con seguridad. Como luna bella alúmbranos en la noche de nuestras ignorancias: como fulgente Aurora, despiértanos del sueño de nuestra pereza: como sol brillante, enciéndenos en tu santa devoción: como nube luminosa, defendiéndonos del ardor de las pasiones y dirígenos a la tierra de promisión, donde alegres celebremos tus grandezas, alabando las misericordias de tu hijo Jesús, que de ti se ha servido para hacernos hermanos suyos y darnos parte en la gloria de su Padre. Amén.

PETICIÓN

Ahora se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre, y después se levanta el corazón haciendo la petición.
Nuestra Madre y Señora de la Aurora
Imagen: FRANCISCO JOSÉ CARMONA NAVAS
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Santísima Virgen María de la Aurora, medicina universal del mundo, remedio de todos los males causados por Eva, salud de los cuerpos y de las almas. Dios te salve, Dios te bendiga extendiendo la gloria de tu nombre por todos los pueblos de la tierra, para que de todas las generaciones seas conocida, amada servida y aclamada; más bendita que todas las mujeres, más esclarecida y perfecta que todas las obras del Altísimo. Dios te salve, reina de los ángeles y de los hombres; emperatriz de los cielos y tierra, madre de Dios y madre de los pecadores. Dios te salve, vida de nuestras almas libertadas de la eterna muerte con la sangre que de tus entrañas tomó Jesús, nuestro corazón, al que dilatas y consuelas con la gracia y paz que le alcanzas del Espíritu Santo. Esperanza de los patriarcas, que de ti habían de recibir su deseado Redentor y esperanza nuestra, pues por tu medio confiamos conseguir los frutos de la copiosa redención. Oye benigna nuestros ruegos. A ti aclamamos los hijos de Eva, desgraciados por su culpa, desterrados del paraíso y sujetos a la enfermedad y la muerte. A ti suplicamos, Madre de la gracia, de la salud y de la vida, remediadora de todos nuestros males, por los que de continuo estamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora y abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos: compadécete de tantas miserias como nos aflijen en esta vida: dispénsanos abundantes auxilios divinos con los que, libres de todas ellas, caminemos rectamente por las sendas de los santos mandamientos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, de modo que lo veamos, no enojado como merecen nuestras culpas, sino afable y amoroso como puede conseguirlo tu intercesión.
¡Oh clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! ¡Oh María poderosísima de la Aurora! Tu nombre nos recuerda tus eminentes prendas, y nos inflama de tu amor, junto con el amor a Dios, que te ha colmado de las más insignes prerrogativas para gloria suya y bien nuestro.
Intercede por nosotros, Aurora Bella, y serás oída, porque eres digna y santa Madre de Dios. Alcánzanos su bendición y sus gracias, con las que juntemos méritos que nos hagan dignos de conseguir en el cielo las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

lunes, 9 de octubre de 2017

DÍA PRIMERO DE LA NOVENA A NUESTRA PATRONA.

Por la señal de la Santa Cruz
de nuestros enemigos
líbranos, Señor, Dios nuestro
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, creador y redentor mío por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; propongo firmemente con vuestra divina gracia enmendarme y confesarme, y cumplir la penitencia que fuera impuesta, y apartarme de todas las ocasiones de ofenderos. Espero en vuestra infinita misericordia, que me habéis de perdonar y salvar, por los méritos de vuestra Pasión santísima. Amén.

ORACIÓN INCIAL PARA EL DÍA PRIMERO

Fidelísima María de la Aurora, dichosa tú porque creíste, mereciendo que obrasen en tu persona sublimes milagros, y misterios. Por ti, divina Aurora, vino al mundo Jesús, autor de nuestra fe, sol de verdad, de justicia y de vida. Tú, divinamente inspirada, tuviste más fe que los profetas, y juntamente con la fe, más esperanza que los patriarcas, más caridad que los serafines, más buenas obras que los ángeles y los santos. Por tus influjos y méritos se ha predicado el Evangelio en todo el mundo, es conocida y adorado lea Beatísima. Yo te suplico, Señora, me alcances gracias con las cuales cumpla todas mis obligaciones y merezca el premio eterno.

PETICIÓN

Ahora se rezará tres veces el Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre, y después se levanta el corazón haciendo la petición.
Nuestra Señora de la Aurora
Imagen: JOSÉ ANTONIO TRAPERO
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Santísima Virgen María de la Aurora, medicina universal del mundo, remedio de todos los males causados por Eva, salud de los cuerpos y de las almas. Dios te salve, Dios te bendiga extendiendo la gloria de tu nombre por todos los pueblos de la tierra, para que de todas las generaciones seas conocida, amada servida y aclamada; más bendita que todas las mujeres, más esclarecida y perfecta que todas las obras del Altísimo. Dios te salve, reina de los ángeles y de los hombres; emperatriz de los cielos y tierra, madre de Dios y madre de los pecadores. Dios te salve, vida de nuestras almas libertadas de la eterna muerte con la sangre que de tus entrañas tomó Jesús, nuestro corazón, al que dilatas y consuelas con la gracia y paz que le alcanzas del Espíritu Santo. Esperanza de los patriarcas, que de ti habían de recibir su deseado Redentor y esperanza nuestra, pues por tu medio confiamos conseguir los frutos de la copiosa redención. Oye benigna nuestros ruegos. A ti aclamamos los hijos de Eva, desgraciados por su culpa, desterrados del paraíso y sujetos a la enfermedad y la muerte. A ti suplicamos, Madre de la gracia, de la salud y de la vida, remediadora de todos nuestros males, por los que de continuo estamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea pues, Señora y abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos: compadécete de tantas miserias como nos aflijen en esta vida: dispénsanos abundantes auxilios divinos con los que, libres de todas ellas, caminemos rectamente por las sendas de los santos mandamientos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, de modo que lo veamos, no enojado como merecen nuestras culpas, sino afable y amoroso como puede conseguirlo tu intercesión.
¡Oh clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! ¡Oh María poderosísima de la Aurora! Tu nombre nos recuerda tus eminentes prendas, y nos inflama de tu amor, junto con el amor a Dios, que te ha colmado de las más insignes prerrogativas para gloria suya y bien nuestro.
Intercede por nosotros, Aurora Bella, y serás oída, porque eres digna y santa Madre de Dios. Alcánzanos su bendición y sus gracias, con las que juntemos méritos que nos hagan dignos de conseguir en el cielo las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

EMPEZAMOS LA NOVENA A NUESTRA PATRONA

A partir de hoy comenzamos para los lectores de este blog de la Parroquia, la Novena a Nuestra madre y Señora de la Aurora, Patronas de Montilla.
Recuperamos de esta forma una antigua tradición de la Hermandad de los Excelsos Patronos, que era la de celebrar la novena una vez pasada la Solemnidad de su fiesta.
Para ello se propone una pequeña introducción de la práctica de esta novena.

Nuestra Madre y Señora de la Aurora, Patrona de Montilla
Imagen: Archivo Blog de la Hermandad. Foto: Ruquel
Cada particular  lo hará como mejor le acomode; pero en concurso público podrá ser del modelo siguiente:
- se rezará una parte del rosario, y después dirá en voz clara el director:

Hermanos, hagamos en esta novena, teniendo presente que María Santísima de la Aurora es el remedio universal de nuestras necesidades. Sin duda que Dios es la fuente de todos los bienes; pero es su voluntad que todos vengan a nosotros por medio de María como dice San Bernardo. Y así, a María debemos cuantos beneficios divinos hemos recibido. Acudamos, pues, con confianza y amor a esta Señora pidiéndole remedio para todas nuestras necesidades, con intención de que todos contribuyan a la mejora de nuestras costumbres y salud eterna de nuestras almas en estos nueve días procuraremos vivir con todo recogimiento posible, hacer obras de mortificación y de misericordia, recibiendo los Sacramentos en uno de dichos días. En esta novena se pronunciará muchas veces los santísimos nombres de Jesús y de María, y todos los fieles por cada vez que los pronunciaren devotamente, pueden ganar un sin número de indulgencias. Demos, pues, principio, purificando nuestras almas con un fervoroso acto de contrición.