jueves, 31 de mayo de 2018

TRIDUO DEL CORPUS, DÍA PRIMERO

PRIMER DÍA DE TRIDUO A JESÚS SACRAMENTADO

ORACIÓN INCIAL
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Inmaculada Concepción de María Santísima, Madre de Dios y Señora nuestra, concebida sin pecado original en el primer instante de su ser. Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN.
 Dulcísimo Jesús Sacramentado, en quien creo, en quien espero, a quien adoro y amo sobre todas las cosas; penetrado del mas vivo dolor de haberos ofendido, recurro a vuestros pies y presencia santísima, conociendo que he pecado delante del cielo y contra Vos, y por ser quien sois, Bondad infinita, me pesa una y mil veces de haberos ofendido. Recibid, Señor, la contrición de mis pecados, y aumentadla y perfeccionadla para que sea firme el propósito que hago de nunca más volver a ofenderos, y de confesarme debidamente. Y en reconocimiento de la misericordia que espero me habéis de conceder, admitiéndome a vuestra gracia, quiero dedicarme a vuestro servicio en el Santísimo Sacramento, en donde os alabaré y bendeciré toda mi vida. Amén.


MEDITACIÓN DEL PRIMER DÍA
Soberano y eterno Dios, en cuya presencia están llenos de respeto los más altos serafines; y maravillados de vuestra infinita grandeza no hacen más que repetir: Santo, Santo, Santo; que habéis querido encerrar en la Sagrada Eucaristía todas vuestras perfecciones: dignaos recibir en señal de mi agradecimiento todas las alabanzas que os dieron y dan todos los espíritus bienaventurados desde su creación, y todos los santos desde que entraron en vuestra gloria, y las que os dan y darán todas las criaturas desde el principio del mundo por toda la eternidad; os pido humildemente alumbréis mi alma con una fe muy viva, para que conociendo vuestras finezas en el Santísimo Sacramento, sepa tributaros continuas acciones de gracias y la más profunda adoración. Amén.

Rezar seis padrenuestros, seis avemarías y seis glorias al Santísimo.
Imagen: Archivo Blog Parroquial
Vos sois mi Dios, y os confesaré siempre en este Santísimo Sacramento.

Vos sois mi Dios, y os exaltare.

Os confesaré siempre, porque os habéis dignado oír mis súplicas en este lugar de propiciación.

Glorificaré vuestro santo nombre eternamente, porque así manifestáis sobre mí vuestra misericordia. Vos solo sois Dios, y no hay otro fuera de Vos. Vos solo Santo, sólo Señor, y sólo Altísimo. Vos esplendor del Padre y figura de su sustancia. Iluminad mi entendimiento y abrasad mi corazón con vuestro divino amor.

Hacer aquí la petición que se desea alcanzar con el Triduo.

ORACIÓN.

Dulcísimo Jesús Sacramentado, que obligado de vuestra infinita caridad quisisteis enriquecer a la Iglesia con el preciosísimo tesoro de vuestro Cuerpo y Sangre para ser en la Eucaristía Rey que nos gobierne, Pastor que nos dirija, Médico que nos ame, Huésped que nos enriquezca, Amigo que nos consuele, y Esposo que nos haga felices para siempre; haced, Señor, que yo logre en este Sacramento tan singulares misericordias, y que reconociendo en él vuestra real presencia, acuda a adoraros frecuentemente en espíritu de verdad para desagraviaros del olvido que padecéis en las Iglesias, y para recompensar las injurias que recibís de los infieles y herejes, y de los malos cristianos con sus comuniones sacrílegas. Y ya que son tan pobres mis afectos, yo os ofrezco todas las adoraciones que os tributan los bienaventurados, y las alabanzas que os dio en la tierra, y os está dando en el cielo la Reina de los ángeles María Santísima. Recibidme, Señor, por perpetuo esclavo vuestro, y haced que lo acredite en la reverencia con que os adore, y en el cielo con que promueva vuestras alabanzas, pidiéndoos que socorráis las necesidades en que se halla la santa Iglesia, y que miréis con perpetua misericordia a este vuestro católico pueblo. Destruid las herejías, convertid a los pecadores y perfeccionad a los justos. Abrid, Señor, vuestra mano generosísima, y compadecido de mis necesidades espirituales y temporales, dadme el remedio que en todo necesito, que, santificado con vuestra gracia, os alabe por todos los siglos en la gloria. Amén.

¡Oh sacrificio y hostia saludable
Que las puertas del cielo nos franqueas!
La lucha nos oprime formidable;
Todo nuestro favor y esfuerzo seas.
V/. Les disteis, Señor, el Pan del cielo.
R/. Que encierra en sí todo deleite.

ORACIÓN FINAL.

Oh Dios, que nos dejaste la memoria de tu Pasión en este admirable Sacramento; concédenos que de tal suerte veneremos los sagrados misterios de tu cuerpo y sangre, que experimentemos continuamente en nosotros el fruto de tu redención. Que vives y reinas con Dios Padre en unidad del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amén. 

COMENZAMOS EL SOLEMNE TRIDUO A JESÚS SACRAMENTADO

Como cada año, nuestra Parroquia de San Francisco Solano en colaboración con la Franciscana Hermandad de los Excelsos Patronos de Montilla, organiza el Solemne Triduo a Jesús Sacramentado, como preparación a la gran Solemnidad del corpus Christi, que celebraremos el próximo domingo día 3 de junio.
El Solemne Triduo será durante los días 31 de mayo, 1 y 2 de junio, dando comienzo con la Exposición del Santísimo a las 20:00 horas, a continuación se rezará el Santo Rosario y se tendrá unos momentos de oración personal, terminando con la Bendición y Reserva dando paso a la celebración de la Santa Misa a las 21:00 horas.
Imagen: Franciscana Hermandad de los Excelsos Patronos de Montilla.

lunes, 14 de mayo de 2018

CONMEMORACIÓN MENSUAL

Celebramos este lunes de mayo, la conmemoración mensual de nuestro Santo Solano. En este mes de mayo, mes de María, recordamos que San Francisco Solano fue un gran enamorado de la Santísima Virgen María, no en vano se cuenta que "a altas horas de la noche se levantaba de su camastro para ir a rondar a su Señora". Pues de nuevo hoy tenemos una cita obligada con el Señor, para pedir a la Santísima virgen María y a Solano su protección. La cita será en la Parroquia de San Francisco Solano donde a las 20:30 horas dará comienzo el rezo del Santo Rosario, a las 21:00 horas dará comienzo la Santa Misa y al finalizar se rezará el Responso al Santo y se dará a besar su Reliquia mientras se entonan las coplas populares.
Cartel de la Conmemoración Mensual, elaborado por la Franciscana Hermandad.
Imagen: JATP
ALGUNAS NOTAS DE LA VIDA DEL SANTO
VOCACIÓN FRANCISCANA. NOVICIADO.

Sin embargo, a Francisco no le terminó de gustar la ciencia médica, y decidió ingresar como novicio franciscano en el montillano convento de San Lorenzo, situado en la Huerta del Adalid. Era un lugar de enorme belleza natural, con abundantes árboles, plantas y flores, jazmines, un estanque con peces, caza menor y pájaros. En medio de este paraíso natural, había varias ermitas esparcidas que invitaban a la oración y la contemplación.
En el convento, la disciplina era muy estricta y conforme a la regla primitiva. Los novicios franciscanos pasaban la mayor parte del tiempo dedicados al silencio y la meditación. Hablaban muy poco, siempre de dos en dos, en voz baja y no por mucho tiempo. En cuanto a la meditación, había tres turnos diarios de media hora de duración cada uno.
Portada del antiguo Convento de San Lorenzo
Imagen.Archivo Blog de la Franciscana Hermandad
Francisco era muy virtuoso, paciente y humilde. Dormía siempre en el suelo, sobre una cobija o un cañizo de palos. Usaba un cilicio durante todo el año. Andaba descalzo a no ser que estuviera enfermo y sólo comía legumbres y fruta. Se excedía a menudo en la práctica de mortificaciones y penitencias, con el resultado durante toda su vida de una salud débil y quebrantada.
El día 25 de Abril de 1570 hizo profesión religiosa para ser fraile de coro. Tenía entonces veintiún años.

Fuente documental: LA GRAN AVENTURA (Carlos García Navarro)

martes, 8 de mayo de 2018

CELEBRACIÓN COMUNITARIA DE LA UNCIÓN DE ENFERMOS

El pasado jueves día 3 de mayo, se celebró en nuestra Parroquia la Celebración Comunitaria de la Unción de Enfermos. Una Eucaristía que empezó a las 21:00 horas (con el horario cambiado) y que estuvo presidida por el Párroco, D. Ángel Lara. Durante el transcurso de la misma se administro el "Sacramento de la Unción de enfermos", a todas las personas que desearon recibir esa gracia de Dios.
La Unción de los enfermos es un sacramento instituido por Jesucristo, insinuado como tal en el Evangelio de san Marcos, y recomendado a los fieles y promulgado por el Apóstol Santiago: «Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados». La Tradición viva de la Iglesia, reflejada en los textos del Magisterio eclesiástico, ha reconocido en este rito, especialmente destinado a reconfortar a los enfermos y a purificarlos del pecado y de sus secuelas, uno de los siete sacramentos de la Nueva Ley.(*)
Imagen: Jatp
La Unción se confiere ungiendo al enfermo en la frente y en las manos . La formula sacramental por la que en el rito latino se confiere la Unción de los enfermos es la siguiente: «Per istam sanctam Unctionem et suam piissimam misericordiam adiuvet te Dominus gratia Spiritus Sancti. Amen./ Ut a peccatis liberatum te salvet atque propitius allevet. Amen.» (Por esta santa Unción, y por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo. Amén./ Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad. Amén)» (*)

Fuente documental: opusdei.org