jueves, 14 de febrero de 2019

CONMEMORACIÓN MENSUAL DE SAN FRANCISCO SOLANO

Conmemoramos este jueves 14 de febrero, la memoria del Mejor de Todos los Montillanos, San Francisco Solano. Un mes más la Parroquia y la Franciscana Hermandad rinden homenaje al Santo Montillano que, al coincidir con los jueves eucarísticos, celebraremos una hora de adoración ante el Santísimo Sacramento. De este modo se comenzará a las 19:00 horas con la Exposición de Su Divina Majestad y posteriormente se rezará el Santo Rosario seguido de las Vísperas propias de este jueves de la quinta semana del Tiempo Ordinario, para finalizar con la Bendición Solemne y reserva. A continuación, a las 20:00 horas dará comienzo la celebración de la Santa Misa, finalizando con el rezo del Responso al Santo, besando su Sagrada Reliquia y cantando como cada mes, las tradicionales coplas de San Francisco Solano.
Añadir que a partir de este jueves, nos preparamos para la gran fiesta que celebraremos el próximo día 10 de marzo, en la que conmemoramos el 430 aniversario del nacimiento de San Francisco Solano.
Imagen: Archivo Blog Franciscana Hermandad de los Excelsos Patronos.
CONOCIENDO A SAN FRANCISCO SOLANO

Por sus virtudes fue escogido para el difícil cargo de maestro de novicios. Entre tanto se desató una peste bubónica en la ciudad de Montoro y Francisco se ofreció como voluntario para asistir a los apestados y allí mostró su ardiente caridad. Después fue elocuente y apreciadísimo predicador popular y apóstol entre los enfermos y encarcelados. 

Foto: Imagen de San Francisco Solano de Montoro, en procesión por las calles del municipio montoreño.
Archivo Blog Franciscana Hermandad de los Excelsos Patronos.
Su actividad caritativa le granjeó gran popularidad. Para rehuir la veneración que le profesaba el pueblo pidió ir como misionero a África, pero la obediencia lo destinó a América. 

Así en 1589 partía con once frailes más para el Nuevo Mundo. Llegó a Cartagena de Indias (Colombia), de allí prosiguió hasta Nombre de Dios, en Paraná, región que atravesó a pie para llegar a las costas del Pacífico. Siguió navegando hacia el Perú, donde ocurrió un terrible naufragio, en el que providencialmente se salvaron todos los náufragos, entre ellos 80 esclavos negros. Aquí ejerció el santo su caridad sin límites, actuando como un padre y logrando convertirlos y bautizarlos. Por fin llegó a Lima, pero fue destinado a Tucumán, a 3 mil kilómetros de distancia, la cual recorrió a pie o en una pobre cabalgadura.

Fuente documental: Frank Dumois, OFM